
Mantener tasas de interés excesivamente altas en un contexto de desaceleración de la inflación no responde a criterios de sensatez técnica, sino que evidencia decisiones con un fuerte trasfondo político. Esta postura termina castigando a la ciudadanía, encarece el costo de vida, frena la reactivación económica y asfixia a quienes trabajan, producen y buscan salir adelante.
Surge entonces una pregunta legítima: ¿por qué durante el gobierno de Iván Duque las tasas de interés se mantuvieron más bajas incluso en escenarios de mayor inflación?
Al final, quienes terminan pagando este doble rasero no son los sectores más poderosos, sino los colombianos y colombianas de a pie.