
Cuando la tierra tembló el 10 de agosto, el Centro de Diseño e Innovación Tecnológica Industrial – CDITI de Dosquebradas quedó con techos en el suelo, paredes caídas y muros agrietados. Las primeras medidas fueron las de cualquier emergencia: puntales, cintas de peligro y avisos de «ambiente no habilitado». El problema es que, más de dos meses después, esas medidas de emergencia se volvieron la única respuesta. Mientras tanto, Fray Ricardo Ernesto Torres Castro, Director General del SENA después de 80 días (el 30 de octubre) se dignó a visitar las sedes afectadas, con intervenciones al mejor estilo del actual presidente de la república y de la primera dama de la nación: con anuncios “pomposos”, con amplio despliegue publicitarios e inauguración de simples vallas entre otros, ¿será su legado ante la emergencia que aún viven los integrantes de la comunidad educativa del SENA en las zonas afectada por el sismo? ¿Las soluciones reales y la implementación de los planes de intervenciones concretas para cuándo?
Esto fue lo que encontramos en nuestro recorrido:
- Un pasillo de aulas con el cielo raso desplomado, perfiles metálicos doblados, escombros y vidrios rotos en el piso.
- Un ambiente de formación que perdió su pared en el sismo y hoy sigue abierto a la intemperie, con puntales y cinta de peligro.
- Ambientes de formación cerrados, como el de Sistema Moda, con el aviso «ambiente no habilitado» en la puerta.
- Muros de aulas agrietados y separados del techo, marcados a mano con la advertencia «PARED OJO».