
Hoy, 14 de octubre, salgamos a las calles a defender nuestros derechos, la soberanía nacional, el patrimonio público y la democracia. ¡Que nadie nos intimide ni nos arrebate el derecho constitucional a la protesta!
El sinuoso pronunciamiento presidencial del pasado lunes 12 de octubre parece orientado a generar temor, desmovilizar a los trabajadores y trabajadoras y disuadir al pueblo colombiano de expresar públicamente su inconformidad. Frente a la intimidación, respondemos con organización; frente al miedo, con movilización; y frente a los intentos de silenciarnos, con la defensa firme de nuestros derechos.
Hemos conocido una Circular Externa n.º 07 de 2026, presuntamente emitida por el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, que ordena mantener la jornada ordinaria de trabajo presencial para el día de hoy. Sin embargo, el documento difundido presenta aspectos que suscitan dudas sobre su autenticidad y circulación, por lo que resulta necesario verificarlo a través de los canales oficiales.
De ser auténtica, esta circular no puede subordinar, restringir ni convertirse en un instrumento de intimidación frente al ejercicio del derecho constitucional a la protesta. Una directriz administrativa sobre la jornada laboral no equivale, por sí misma, a una prohibición de movilizarse ni puede interpretarse como una autorización para desconocer las garantías constitucionales. Ninguna disposición administrativa debe utilizarse para acallar la voz de quienes reclaman sus derechos.
Desde SINDESENA, invitamos a todos los trabajadores y trabajadoras, a la comunidad educativa y al conjunto del pueblo colombiano a mantener la consigna de movilización. Hagámoslo con alegría, firmeza, unidad y carácter pacífico, como nos ha caracterizado. Defendamos el país, la soberanía, el patrimonio público y los avances sociales conquistados; rechacemos las actuaciones gubernamentales que afectan al pueblo y hagamos visibles las problemáticas que este Gobierno pretende ignorar.
No nos dejemos amedrentar ni renunciemos a un derecho que tantas luchas han contribuido a conquistar. La participación ciudadana y la protesta son fundamentales para expresar el desacuerdo, exigir soluciones y reclamar responsabilidades. El respaldo popular no se obtiene mediante amenazas, presiones o silenciamientos, sino atendiendo las necesidades de la gente y resolviendo los problemas del país.
Si se presentan actuaciones que pretendan impedir o afectar el ejercicio de nuestros derechos, exigiremos el respeto de las garantías constitucionales, el debido proceso y la participación ciudadana, acudiendo a los mecanismos legales correspondientes y a la movilización permanente.